La lesión que marginó a Lionel Messi del amistoso que la Argentina le ganó 3-2 a Rusia no muestra ninguna gravedad. Según los estudios que el cuerpo médico argentino le realizó en una clínica de Moscú, es una simple contractura en el abductor derecho, una complicación muscular que no reviste mayores consecuencias.

Maradona lo dejó afuera del encuentro por precaución y el crack siguió todo el partido sentado con el resto de los suplentes. Para buscar una imagen de Messi sentado en un banco de suplentes con la Selección, hay que retroceder hasta el Mundial de Alemania 2006, cuando Pekerman lo mantuvo afuera de los 120 minutos en la derrota contra los germanos, en los cuartos de final.

Terminado el amistoso, Maradona se abrazó felizmente con Messi y le dijo que lo va a necesitar en perfectas condiciones para enfrentar a Brasil, el 5 de septiembre.

Pese a que los doctores argentinos descartaron una lesión, cuando retorne a Barcelona se le harán nuevos y más extensos exámenes para terminar de eliminar cualquier duda y que Guardiola exhale con profundidad. Igualmente, se perdería el partido contra el Athletic de Bilbao, por la Supercopa española.

Maradona siempre está al lado mío y de todos, con cariño y apoyo. Me hubiese encantado poder jugar, pero por suerte lo que tuve ayer no fue nada grave”

Desde que irrumpió con fuerza en el primer equipo del Barcelona, Lionel Messi nunca había podido explotar con semejante ímpetu como lo hizo en esta temporada, siendo el líder del ataque y el gran goleador del equipo. Siempre demostró sus increíbles condiciones para usar la pelota, pero aparecía, cada año, una piedra en el camino que le impedía romper las máximas barreras, dar su completo talento. Las lesiones decían presente para ponerle un freno en sus momentos clímax, para aguarle parte del año y hasta golpearlo emocionalmente. Hasta se llegó a decir que se debían al tratamiento hormonal que llevó adelante cuando era niño, algo que después se encargo de negar totalmente su padre Jorge.

En esta temporada, no hubo ninguna lesión de gravedad que entrara en escena para mermar su rendimiento o para tenerlo semanas alejado de las canchas. Pudo soportar todo el año, descansando pocos encuentros y hasta con la carga de la Selección Argentina y los Juegos Olímpicos, antes del arranque de la campaña. No se perdió ningún choque trascendental, estuvo en cada momento decisivo del Barcelona y no falló. Esta vez sí pudo estar en la final de la Champions League, no como en la anterior conquista, cuando el poco ritmo que traía encima hizo que Rijkaard lo dejara en el banco y hasta jugó poco en el Mundial 2006.  Ningún factor externo pudo eclipsarlo y, en consecuencia, ofreció su fútbol más excelso.

“Llevaba dos años seguidos lesionándome, estando muchos partidos fuera del equipo, dos o tres meses sin jugar en una temporada, algo parecido en la otra… Ahora poder jugarlo todo es lo mejor que hay. No hice nada diferente. Lo que sí que ha cambiado es que este año, al contrario que otras campañas, es que hice una buena pretemporada”, cuenta feliz Messi sobre el tema. Que no vuelvan nunca más.

Un repaso de las lesiones que La Pulga había padecido anteriormente:

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